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Comillas de Cita inicio Nueva York está muy lejos, amigo. Comillas de Cita final


Los regionalismos norteamericanos son los sentimientos de identidad nacional-regionalista de las poblaciones anglosajono-americanas desprendidas políticamente de América y Canadá, en el tiempo posterior a su derrota contra las Potencias del Eje.

Nuevas... ¿naciones?

Estos nacionalismos regionalistas surgieron lentamente y con altibajos tras la disolución de los Estados Unidos de América y el Dominio de Canadá, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en las regiones independizadas en nuevos Estados cuya única base era la región (el Pacífico y las Rocallosas). Las poblaciones de los países artificiales tenían que apegarse más que nunca a ella.

El principal promotor de los regionalismos norteamericanos fue el Japón, que creó un gran Estado en la costa oeste: Pacífica, y que no quería que dicho territorio cayera en manos de Occidente (por razones culturales, excluímos a Alaska y Yukón de este tópico, a pesar de que no existían una nación alasqueña o una yukoniana). Este "país" trajo a Japón diversos problemas, ya que agrupaba territorios canadienses y estadounidenses y sus nacionales querían volver a formar parte de sus países originales.

Recordando la independencia de Hispanoamérica

Sin embargo, muchos políticos ambiciosos (los mismos que formarían el gabinete títere) apoyaron el regionalismo como una excusa para ganar el apoyo japonés y, por lo tanto, el poder. El lema que los colaboracionistas pacíficos usaban era "Nueva York está muy lejos, amigo", refiriéndose a la nueva capital de América (ahora la Unión Americana).

De cierto modo, los japoneses recordaron el caso de las independencias hispanoamericanas e hicieron énfasis en los intereses ocultos de las élites criollas (recordemos su íntimo acercamiento a la Argentina, el joven imperio del sur). Hacer lo mismo con las elites norteamericanas locales, elucubrando lujosas promesas de poder y bienestar, garantizaría el poder desde arriba.

Lo mismo pasó en la recientemente forjada República de las Rocallosas, sucesora de la bastarda República Central Norteamericana, cuya victoria contra los nazis locales en la "guerra civil" había sido en gran parte saldada con apoyo japonés y argentino, cuyos países deseaban mantener el equilibrio de poder en la Norteamérica dividida o, dicho de otro modo, evitar el devoramiento de la misma por una Alemania imparable.

Tierra contra raza

Comillas de Cita inicio Así se esté en la Antártida o en la Luna, uno siempre pertenecerá a su raza. Comillas de Cita final


Forjar una nación (es decir, un proceso artificial) no es algo sencillo, y menos cuando se trata de hacerlo a la fuerza. Para un ciudadano promedio de Pacífica o de Rocallosas (blanco anglosajón, cristiano protestante), ser pacífico o rocalloso era, más que un decir, una condena.

Es así como se produjeron las forzadas migraciones blancas hacia el Oeste y, en menor medida, el Sur. Las Rocallosas, otrora refugio de los arios anti-nazis, empezaba a vaciarse peligrósamente. Mientras, en Pacífica, la gente escapaba ilegálmente hacia las Rocosas o hacia México, impulsados por su racismo anti-japonés.

El proyecto regionalista estaba fracasando.