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Comillas de Cita inicio Si nosotros no nos hubieramos metido de prepo en la guerra, hoy seríamos o un títere de los yanquis o una dictadura comunista. Comillas de Cita final

Juan Domingo Perón


Soldados antigás argentinos
La Operación Lobizón (portugués: Operação Luison; inglés: Operation Lobison) es el nombre en clave, asignado por el Alto Mando militar argentino, para denominar una gran ofensiva terrestre, aérea y marítima, al estilo de la Blitzkrieg alemana, realizada por las Fuerzas Armadas Argentinas, en marzo de 1944, para conquistar los principales países de Sudamérica, actuando como miembro pleno de las Potencias del Eje. Dicha operación abrió el teatro americano y dio inicio a la llamada Gran Guerra Americana.

Nombre

Lobizón o Luisón es la denominación guaraní para lo que sería el hombre lobo sudamericano. El nombre fue elegido porque se debía atacar como el lobizón: por sorpresa y con ferocidad.

También se le llama la Operación Barbarroja argentina.

Preparación

Para entender la actuación de la República Argentina en sus ataques, hay que saber que la misma quería evitar a toda costa desperdiciar recursos y, al mismo tiempo, capturar los recursos enemigos.

Panorama

La situación mundial

La guerra no iba muy bien para el Eje y ya todo el mundo estaba enterado de ello, especiálmente los argentinos.

La situación argentina y sudamericana

Ventajas y desventajas de la unión a la guerra

El bendito y sagrado aislamiento geográfico

Argentina contaba con el privilegiado aislamiento geográfico, por encontrarse en el Cono Sur, y con lo religiósamente ocupadas que estaban las potencias aliadas en los teatros europeo y asiático, por lo que no podrían enviar tropas al teatro sudamericano. Sacándose de encima a Chile, Uruguay y el sur de Brasil, el territorio argentino y su región más poblada quedaban aisladas y seguras de los ataques terrestres y aéreos de los Aliados.

En lo militar, Argentina lideraba la fuerza terrestre: un ejército muy bien entrenado y equipado (a la prusiana). El Ejército Paraguayo, a su vez, había sido entrenado y equipado por instructores argentinos para la Guerra del Chaco, conflicto que ganaron límpiamente. Ahora el Ejército Boliviano se sumaba al club argentino. La experiencia militar ganada en esta guerra serviría de mucho.

El imperio estadounidense

Óbviamente, el mayor temor argentino era que los Estados Unidos prestarían su apoyo industrial armamentístico a los países latinoamericanos, es decir, no solo entrenarían a sus ejércitos, sino que también instalarían fábricas militares en las regiones no ocupadas, además de bases aéreas con las cuales obtendrían la superioridad en el aire.

Los regímenes dictatoriales del Caribe y de Centroamérica, satélites del Norte, óbviamente prestarían su incondicional apoyo al mismo. Estas repúblicas bananeras enviarían no solo tropas, sino también suministros.

Pero la desventaja traía una ventaja: Estados Unidos tendría que desviar recursos militares hacia el sur, cuando ya estaba equipando a sus mayores aliados, Britania y la URSS. El envío forzado de tropas latinoamericanas causaría, a la larga, descontento y, próximamente, revueltas y deserciones masivas. Cuando Perón asumiera, aprovecharía al máximo esta situación para poner en contra a toda Latinoamérica contra Estados Unidos.

La guerra marina

Otro aspecto donde los argentinos flaqueaban era el naval: si bien Argentina poseía la mejor marina de Latinoamérica, un apoyo estadounidense a sus Aliados del sur con su ahora poderosa marina podría poner en juego los frentes andino y brasileño, que limitaban con los océanos Pacífico y Atlántico, respectívamente. La Armada Argentina no podría hacer frente a las armadas aliadas combinadas, por lo que se limitaría a tareas de protección costera.

La armada estadounidense era un leviatán que los marinos argentinos debían evitar a toda costa.

Si los Aliados decidían iniciar un bloqueo naval a Buenos Aires, como históricamente se ha hecho con tanto gusto, los argentinos solamente podrían actuar desde tierra.

Armamento

Fuerzas Armadas Argentinas

Armas

Lanzallamas DGFM

Soldado argentino con lanzallamas DGFM

  • Ballester Molina: pistola semiautomática
  • Lanzallamas DGFM: lanzallamas de infantería
  • Halcón M-1943: fusil ametrallador
  • Hafdasa C-4: pistola-ametralladora
  • Mauser 1909: fusil de cerrojo reglamentario para las tropas regulares
  • Ametralladora PAM: sub-ametralladora
  • Sistema Colt Modelo 1927: Pistola semiautomática

Vehículos

  • Nahuel DL-43: tanque medio, principal tanque argentino en todo el conflicto
  • Yacaré: tractor blindado
  • Ñandú: Jeep

Aeronáutica

  • FMA AeMB.2: bombardero
  • Ae. M.S.1: monoplano de ala baja de tipo ambulancia
  • I.Ae. 22 DL: avión de entrenamiento
  • I.Ae. 23: biplano
  • I.Ae. 24 Calquín: bimotor de ataque y bombardeo
  • I.Ae. 25 Mañque: planeador de asalto
  • I.Ae. 30 Ñancú: caza y escolta
  • I.Ae. 31 Colibrí: entrenador avanzado
  • I.Ae. 32 Chingolo: Entrenador avanzado

Submarinos

Submarinos Tarantinos
La Fuerza de Submarinos, compuesta por 3 unidades de la Clase Tarantino, comprados a Italia en los años 30:
  • ARA Santa Fe (S-1)
  • ARA Santiago del Estero (S-2)
  • ARA Salta (S-3)

En Italia, eran conocidos como sumergibles Clase Cavallini. Estaban radicados en la Base Naval de Mar del Plata.

El guardacostas ARA General Belgrano era el buque nodriza de esta unidad.

Acorazados

Dos acorazados gemelos de la clase Dreadnought estaban en manos de la Armada:

  • ARA Rivadavia
  • ARA Moreno

Habían sido encargados a la estadounidense Fore River Shipbuilding Company.

Brasil poseía la misma cantidad de acorazados, por lo que había un empate.

El ataque

Ñandú (jeep)

El 4x4 "Ñandú".

Con la inmensa preparación, comparada a la virtual inexistencia militar de Sudamérica, los comandantes argentinos predijeron una rápida victoria, al menos en los puntos básicos. La táctica era hacer rendir a los vecinos lo más rápido posible, golpeando y tomando puntos estratégicos o ciudades importantes, haciendo demostración única de fuerza y número, atemorizando al enemigo, con la tarea de tomar las armas y fábricas de todo tipo del enemigo sin dañarlas para poder usarlas luego.

La invasión se produjo en todos los frentes:

  • Atlántico Sur: Las islas Malvinas y Georgias del Sur eran tomadas por pequeños pelotones del RIM 1 de la División de Infantería de Marina 1 (DIM 1), sin ningún encuentro hostil con sus ocupantes británicos. Esta es la famosa Operación Antook.
  • Antártida: las islas antárticas y su península eran ocupadas por diversos pelotones del 3er Batallón de la DIM 1 y custodiada por la Armada Argentina.
  • Chile: fue invadido por tres grandes cuerpos de ejército, los cuales atacaron Antofagasta (Norte), Santiago, la capital (Centro) y Punta Arenas (Sur) con tropas de montaña, de desierto y de bosque. Apropiarse de Chile significaba aprovecharse de la minería de cobre. La 1ra División de Montaña San Martín tiene una importante participación.
  • Uruguay: luego del golpe de Estado pro-argentino, propiciado por agentes alemanes y uruguayos, decenas de divisiones argentinas empezaron a entrar en el país, y ocuparon las principales ciudades sin resistencia uruguaya y otras dirigiéndose a la frontera con Brasil. Las pequeñas Fuerzas Armadas uruguayas recibieron la orden del nuevo gobierno de colaborar con los argentinos.
  • Perú:
  • Centro-sur de Brasil: el 5to ejército argentino, del general Juan Pistarini, conformado por tropas especializadas en el terreno del Gran Chaco, junto a las tropas del Ejército Paraguayo, se adentraban en territorio brasileño.

El segundo tiempo feliz

Tomados por sorpresa y aplastados bajo humillación absoluta, los "aliados sudamericanos", pobremente equipados para enfrentar un ataque relámpago de esta magnitud, empezaron a concentrar todos los efectivos posibles en el ancho flanco sur, que iba desde el Pacífico peruano hasta el Atlántico brasileño, aunque se veía intermitentemente cortado por la densa jungla amazónica.

Desesperados por el rápido avance hacia el norte, los Estados Unidos instaron a los demás países latinoamericanos a enviar sus tropas al frente sudamericano. La Armada estadounidense fungió como el gran transporte de las mismas, que no eran demasiadas y hasta no poseían cascos de acero. Este envío se hizo a las apuradas y los soldados expedicionarios no recibieron entrenamiento, pero sí armamento, el cual estaba destinado para los estadounidenses y sus aliados (Ley de Préstamo y Arriendo).

El alto mando aliado conocía perféctamente el artífice de la rápida conquista argentina: los Nahuel DL-43. Es así como muchos instructores de tanques estadounidenses tuvieron que ser destinados al sur. El tanque aliado por defecto sería el M4 Sherman y sería utilizado principálmente en el frente atlántico para evitar el colpaso del coloso sudamericano. Si el número de vehículos blindados aliados superaba al del Eje, la balanza podría cambiar rápidamente.

Pero los frutos de este enorme apoyo, si bien tardarían en surtir efecto, se verían protegidos por una prórroga invernal, al menos en el frente andino que, congelado, frenaría el avance del Eje hacia Lima. En el Amazonas y en el Atlántico, sin embargo, el invierno no ayudaría casi nada a Brasil, que no paraba de sufrir derrotas a manos de un moderno ejército decidido a no aflojar sus continuos golpes.

Cuando los ejércitos de los países libres llegaron, se encontraron en clara inferioridad de experiencia frente al fiero ejército argentino. El moderno armamento estadounidense, que aún no era suficiente, no ayudó de mucho; al contrario, los argentinos tenían la política de la viveza criolla, que consistía en capturar todo el material enemigo posible, desde armamento hasta alimentos. Con la moral baja, se rendían o desertaban al enemigo. Esto se interpretó como un desastre para los Aliados, que no paraban de desviar y perder recursos en misiones inútiles.

Para colmo, en el frente andino, los soldados ecuatorianos habían sido enviados en contra de su voluntad a defender al país que los había atacado y derrotado un par de años antes. Luchando, sufriendo y muriendo como mera carne de cañón en las heladas montañas andinas, similar a los soviéticos, empezaron a crear motines y a desertar. Hernán Pujato acogió a estos sufridos soldados y les dio equipamiento adecuado para la guerra de montaña, a pesar de que este ya estaba escaseando para las mismas fuerzas argentinas.

Se estabiliza el frente

Las líneas de abastecimiento argentinas ya se estaban extendiendo demasiado. La poca información que se tenía del Amazonas, sumado a su densa jungla, empezó a frenar el avance. La llegada del invierno congeló la guerra en los Andes y esto llevó al combate de trincheras, muy costoso en vidas. El fin de la Gran Guerra Patria con la salida humillante de la URSS produjo que todos los envíos americanos a ella se desviaran hacia los Aliados sudamericanos.