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Comillas de Cita inicio Yo creo que un general más ambicioso se hubiera vuelto loco con el aislamiento y se hubiera coronado así mismo como "Emperador de la Antártida". Pero no: Pujato estaba para servir a la Patria y así lo ha hecho. Un gran hombre. Comillas de Cita final

Jaguar Blanco


General Pujato
Hernán Pujato es uno de los generales más condecorados y conocidos de la República Argentina, de las Potencias del Eje y de la Segunda Guerra Mundial en sí, llamada Gran Guerra Americana en este continente. Tiene el título de conquistador del desierto blanco, por haber sido el primer humano en colonizar reálmente la Antártida.

La ferocidad con la que dirigía los asaltos del Frente Andino contra los peruanos y los Aliados latinoamericanos le valió el apodo de "El Puma de los Andes". En este largo y helado frente, fue ascendiendo léntamente hacia el norte. Llegaría a las Rocayosas, donde enfrentaría y derrotaría a las mermadas fuerzas estadounidenses que seguían resistiendo.

Gran Guerra Americana

Para la Operación Lobizón, Hernán Pujato fue designado como jefe del Cuerpo Andino Sur, cuerpo del Ejército de los Andes cuyo objetivo era atacar y tomar el sur de Chile, con capital en Punta Arenas. Sus tropas estaban no solo especializadas en la guerra de montaña, sino también en la de bosque frío, predominante de esta región andina.

Junto al ahora general Juan Domingo Perón se encargó de entrenar a las nuevas tres divisiones de montaña del Ejército Argentino. La Operación San Martín, la invasión de Chile, comenzaría en el otoño de 1944, para evitar actuar en invierno.

Antártida

Al general Hernán Pujato también se le ordenó entrenar a unidades del Ejército y de la Infantería de Marina en la conquista de la Antártida, un continente sin mucha importancia militar, pero sí simbólica. Una vez vencido Chile, viajó al continente blanco a visitar brévemente a las pequeñas tropas que habían capturado bases antárticas aliadas, solo para después asumir el mando total del Ejército de los Andes en la invasión de Perú. Estas tropas antárticas se mantendrían allí hasta el final de la guerra.

Frente Andino

Hernán Pujato se convirtió el comandante en jefe de todas las fuerzas asignadas al frente andino del teatro sudamericano, tropas mayórmente de montaña áltamente entrenadas. A medida que el frente progresara, soldados de diversas nacionalidades se le unirían, como ecuatorianos, colombianos, peruanos, etc. Los principales objetivos eran (aparte de las ciudades chilenas): Lima, Arequipa, Ica, Quito y Bogotá.

El principal adversario de este frente fue Perú, que contenía a las tropas combinadas argentino-chilenas-bolivianas de avanzar hacia Lima. Rápidamente, también se unieron ecuatorianos (antiguos enemigos de los peruanos), colombianos y venezolanos. La situación se puso muy difícil para el general cuando empezaron a llegar ejércitos de Centroamérica y de México, y quedaron en clara inferioridad numérica. Sin embargo, Pujato usó la propaganda antiimperialista en estos soldados, que habían sido obligados a luchar por sus líderes (que respondían a Estados Unidos). Este frente se caracteriza por las batallas de desgaste en las crudas montañas andinas. Cientos de miles de tropas perdieron la vida, pero los argentinos consiguieron romper la columna vertebral de Sudamérica y avanzaron rápidamente hacia Colombia, y terminó así el largo Frente Andino.

Liberación de México

Con la derrota de Perú y la posterior invasión de Ecuador y Colombia, Hernán Pujato se convirtió en un general estrella, al igual que su par el general Juan Pistarini, vencedor del frente amazónico. El siguiente objetivo eran los países de América Central, complétamente bajo el yugo estadounidense y plagado de sus bases militares. Este frente fue asignado a Juan Pistarini, experto en la guerra selvática. Pujato debería esperar y entrenar más tropas de montaña en los Andes para la siguiente gran invasión: la invasión de México, dividida entre los comandantes de los tres frentes sudamericanos.

Una vez los centroamericanos se alzaron contra sus gobiernos satélites y las fuerzas estadounidenses, México fue ocupado por el ejército americano, por temor a un cambio de bandos (similar a Italia). Dicha ocupación sorpresa causó la ira del pueblo mexicano, harto de las sucesivas derrotas en los distintos frentes sudamericanos.

Campaña de las Rocayosas

El Nuevo Imperio Americano

Siguiendo los acuerdos de la Conferencia de la Casa Blanca, Argentina sería una de las potencias axiales que mantendría una zona de ocupación en los Estados Unidos de América. El comandante designado fue Pujato, el mismo que había entrado a cañonazos en el sur del país.

En la zona de ocupación argentina de los Estados Unidos, las tropas argentinas marchaban orgullosas todos los días por las grandes ciudades, enseñando a los estadounidenses que ahora había un nuevo imperio americano y este tenía su capital en el Sur. El general Pujato y sus soldados se portaron ejemplármente, incluso con los enemigos del nazismo.

Luego de la creación de la Unión Americana, Estado títere de Alemania, las tropas argentinas abandonaron Texas y Oklahoma (Colorado y Utah formaron parte de la zona de ocupación alemana de las Rocallosas). Mientras, Arizona y Nuevo México continuaron bajo ocupación argentina hasta el desmantelamiento de las zonas de ocupación y la creación de un Estado regional conocido como la República Central.

El soldado argentino que más lejos llegó

El 21 de marzo de 1949, primavera en el hemisferio norte y poco más de un año del final de la 2da Guerra, las Potencias del Eje, lideradas por Alemania, de Occidente, y Japón, de Oriente, iniciaron la invasión más grande de la historia, la dirigida contra la Unión Soviética. Se le llama la Guerra Soviética.

El Presidente Juan Domingo Perón, decidido a forjar una amistad con Adolf Hitler, envió un gran ejército (ya preparado, pues todo el Eje sabía de los planes de dicha invasión), compuesto por las unidades veteranas del Frente Andino, incluyendo fuerza aérea y marina, conocido como la Fuerza Expedicionaria Argentina en Rusia o FEAR. El Puma de los Andes nuévamente afilaba sus garras para enfrentar a un poderoso enemigo.

El conquistador del desierto blanco

Hernán Pujato y perro
Abandonar Norteamérica lo contentó muchísimo, pues ahora el joven Imperio Argentino podía darse el lujo de ir poblando la costa antártica con pequeñas bases. Y nada más ni nada menos que el Puma de los Andes se encargaría de tal proyecto "faraónico". El Presidente Juan Domingo Perón aprobó complétamente su programa antártico y recibió todo el equipo y presupuesto necesarios para sus diversas campañas.

Aunque faltaba mucho por hacer, Pujato planeaba crear una provincia en el continente blanco, la cual sería poblada por prisioneros de guerra de otros países, disidentes políticos y demás. A largo plazo, el vasto e inhóspito desierto interior sería poblado. El General Pujato quería asegurarse de que la presencia argentina en el continente fuera abrumadora sobre la alemana, la italiana y la japonesa juntas. Para ello, era vital la formación de un ejército antártico.

Quedaba más que claro que el Puma Andino, a partir de ahora, dedicaba su vida entera a su amada Antártida.